Whale Shark, Mexico

August 17, 2015  •  1 Comment

 Hace muchos años he esperado este día, no creo que haya mayor ilusión para un fotógrafo submarino que el espectacular Tiburón ballena. Hace ya 3 años que visite la isla de Cozumel pero por mal tiempo y también con un poco de mala suerte no pude nadar con estos increíbles peces.

No tenía en mis planes  visitar México por un buen tiempo, ni en mis sueños tenía pensado mis vacaciones para este país, pero nunca se sabe a dónde vas hasta que no llegas. 

Por cosas de la vida ( Los 15 anos de mi hermana )  llegue a Riviera Maya, unas de las primeras cosas que me vinieron a la cabeza fue el majestuoso tiburón ballena y los cenotes, aunque siendo sincero en mi último viaje a la península  hice Dos Ojos, un cenote muy famoso de la Riviera y descubrí que prefiero el mar abierto. Como pude negocie con mi familia para entre las excursiones me dejaran un día para mí y el tiburón.

Desde el mismo hotel trate  de negociar los precios de la excursión pero eran casi impagables yo creo que aquí piensan que el dinero en Estados Unidos crece en los arboles. En nuestra salida a la 5ta avenida en Playa del Carmen me dispuse a buscar una tienda de buceo que se dedicara también a hacer los tiburones ballenas.

La verdad que la que se dio cuenta del cartel fue mi hermana, entre a Dive Shop México, y me encontré con una muchacha argentina  (Natalia) muy agradable  que me explico todo los detalles de mi próxima expedición. El viaje serian 160 dólares que incluiría trasporte desde mi hotel Gran Princess Riviera a las 7.05 de la mañana hasta el puerto, una merienda después de los tres saltos del barco y un free diving en Playa del Carmen y cerraríamos con un ceviche hecho en el barco, muy bueno por cierto.

Después de oír lo que me habían propuesto en el hotel acepté casi sin pensarlo. Me desperté a las 6 y 30 de la mañana, recogí todo que estaba preparado de la noche anterior y me dispuse a ir al lobby donde me recogerían para ver al tan esperado tiburón. Estaba un poco impaciente ya que habían quedado en recogerme a las 7 A.M  y eran las 7.15, me recordé que la chica de la tienda me había dado el celular por si algo como esto pasaba y entonces  hice la llamada a la muchacha de la tienda. Ella me dijo que ya estaban al llegar algo que me tranquilizó un poco. No pasaron ni 2 minutos y oí mi nombre en el lobby, el alma me regreso al cuerpo. En el viaje hacia el puerto  conocí a una familia chilena muy agradable con  la que estuve  hablando de fauna y de vida salvaje sobre todo de la zona de Chile que era algo muy desconocido para mí.

Al fin llegamos al puerto después de 45 minutos por carretera. Ahí nos separaron con la excusa de que las reservaciones la habíamos hecho separadas, cosa que no me gusto mucho a mí ni a Sergio el chileno que ya habíamos hecho una amistad como si nos conociéramos de toda la vida. Alrededor de las 9 de la mañana llego Noel el capitán de la lancha. No era el barco que esperaba, me había hecho la idea no se porque de un barco de buceo como los de toda la vida. Era un lancha entre 26 y 30 pie, con la consola en el medio y dos motores 115 Yamaha fuera de borda.

Zarpamos del puerto alrededor de las 9:30  después de que el capitán nos explicara que estaríamos como una hora de viaje algo que tampoco me esperaba.

 

 

Al alejarme de la costa apareció delante de mí una imagen que me estremeció todo los músculos de mi cuerpo. Era Isla Mujeres  lugar por el que desembarqué hace casi  10 años  en una o en la travesía mas peligrosa que he hecho en mi vida, la salida de mi país natal (Cuba).

Después de hora y media y más de 25 millas recorridas llegamos al lugar donde encontraríamos al tiburón o a los tiburones ballenas. Era una locura, botes por todos lados y personas con salvavidas naranja  y  pataleando como locos, enseguida me di cuenta que eran un tiburón al ver la enorme aleta fuera del agua. Parecía una playa llena de niños, las ganas de nadar con el pez hacia que las personas se olvidaran que se encontraban en alta mar y a mas de  400 metros de profundidad. 

La excursión consistía en tres saltos los cuales el capitán se le atravesaría en el camino al tiburón y nos daría la orden de saltar. Nos daban dos opciones una era usar los salvavidas que traíamos puestos por obligación o usar un traje de buceo, ninguna de estas dos opciones  te permiten  sumergirte, y los plomos  eran prohibido usarlos. Éramos nueve en la lancha, se hicieron 3 grupos de tres, los primeros iban a ser Adan un señor que había traído a sus dos niños desde ciudad de México a ver el tiburón. Los niños de él no eran muy experimentados y también tenían un poco de miedo hacia aquel imponente animal y los entiendo porque hasta yo tenía mis temores. Al fin la orden de saltar, saltan los tres ya les habían explicado que nada más que cayeran en el agua  miraran hacia abajo, cosa que no hicieron y el tiburón se hundió y no lo pudieron ver.

Me empecé a preguntarme si había pagado 160 dólares para solo saltar a 400 pies de profundidad,  la idea de cómo se estaba desarrollando la situación no me gustaba mucho, aparte del horrible calor que estaba pasando con mi wet suit puesto.

Al fin oí decir al capitán “Wilfred” es tu turno, ponte en la borda del barco y a mi orden salta. Como ya había dicho antes éramos tres una pareja jóvenes de Georgia, Estados Unidos. Por fin al agua casi al caer miro hacia mi derecha y veo la enorme cabeza del tiburón, justo a mi lado. Había programado mi cámara a tiros continuo ya que no podía usar los flashes y que tampoco los necesitaba ya que el tiburón nadaba casi en la superficie . Empecé a nadar a todo lo que me daban mis pies para poder ponerme delante del tiburón pero era imposible, el parecía que no se movía y a mi casi se me sale el corazón y lo mas que hice fue mantenerme al lado de él solo por un rato. 

 

 

Con la misma se perdió ese enorme pez en el azul, yo no tenía ni una gota de aire en mis pulmones y mi corazón a mil latidos por minutos, no sabia si las fotos servirían o no; pero por lo menos ya había nadado al lado del gran tiburón ballena.

Al subir al barco y revisar mi cámara como era de suponer, ninguna de las fotos eran gran cosa. Sabía que me quedaban dos oportunidades más y que tenía que aprovecharlas al máximo o por lo menos tratar.

Salta el último grupo, una familia de Michigan americanos también al igual que la pareja de mi grupo.

Lo único que yo hacía además de echarme agua fría en la cara y dentro del traje, era ver como saltaban las otras personas y mas o menos cuales eran los movimientos que seguía el tiburón, entonces decidí  que cuando volviera a saltar en vez de ir directo al tiburón, nadaría hacia delante. Pero esa decisión tenia su pro y su contra, la parte buena y la que yo esperaba era el tiburón me llegaría de frente  a mí dándome tiempo  a sacar la foto que tenía en la cabeza, o lo peor que el tiburón podía desviar su rumbo y nunca pasar por mi lado.

Volví a oír mi nombre y al agua sin pensarlo esta vez nade hacia delante quedando en frente de este majestuoso animal. Cuando lo vi venir de frente con esa boca semi abierta quede petrificado pero algo dentro de mi me dijo no te vas a mover y empieza a tirar foto, o el tiburón me tragaba o se quitaba cuando llegara a mi porque estaba decidido a no ceder un centímetro. Al llegar a mi frente hizo un leve giro a la derecha y empecé a nada a su costado tratando de sacarlo entero, cosa que pensé que lo había logrado pero la corriente me empujo tanto hacia el tiburón que prácticamente lo toque. Al estar tan cerca el fisheye que use ( Tokina 10-17 mm ) no fue capaz de alcanzar todo el cuerpo del tiburón. 

 

 

Solo me faltaba un salto y todavía no tenia al tiburón completo, un poco asustado con la idea de no poder sacar la foto que quería empecé a ponerme inquieto. Entre toda esa lo locura regresan los visitante de Michigan  y de pronto ya están en el agua los mexicano otra vez. Estaba mas despejado el panorama, solo 5 personas seguían al animal. El capitán, al verme que la boca se me estaba haciendo agua al ver esa situación me dice: Wilfred quieres saltar? todavía no había terminado y ya yo estaba en el aire. Esta vez hice el mismo procedimiento que me dio resultado en el segundo salto, pero sin acercarme tanto al pez. Teniendo en mi cabeza la foto que imaginada del tiburón de cuerpo entero, aquí les muestro lo que logre con mucho trabajo y muchos aleteos. 

 

 

No será una de mis mejores fotos pero fue una experiencia inolvidable. Me gustaría tener la oportunidad de volver a estar en el agua con este maravilloso pez. Hay muchos lugares del mundo que me faltan por visitar, donde si tengo la oportunidad y el destino me lo tiene preparado, me lo volveré a encontrar.

Un pequeño video de su partida hacia el azul después de regalarme una experiencia preciosa.

 

 

Ojalá le hayas gustado otras de mis crónicas, y le recomiendo a todo amante de la naturaleza que si tiene una oportunidad en la vida de nadar con estos peces que no la desperdicie. Saludos y hasta la próxima aventura. 

 

 


Comments

Jacqui(non-registered)
Hey Wilfred! I love your blog. And the photos are amazing. They make me want to get out and jump in the water right now. Of course, that maybe a problem, since I don't really know how to swim...Keep it up!!!! : )
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